Directrices internacionales para el síndrome de Kleefstra (2026) En 2026 se publicaron los primeras directrices clínicas internacionales y basadas en la evidencia para el síndrome de Kleefstra tipo 1 (KLEFS1). Este es un hito importante para la comunidad de Kleefstra, ya que por primera vez se han reunido en un único marco científico recomendaciones relativas al diagnóstico, el asesoramiento genético, el desarrollo y la comunicación, la salud mental y la pérdida de habilidades, la epilepsia, el sueño, la visión y la audición, el corazón, el crecimiento y el metabolismo, el estreñimiento, así como el apoyo a la familia y la transición a la vida adulta. Las instrucciones incluyen en total 66 recomendaciones clínicas y están diseñadas para constituir un estándar internacional mínimo de atención para las personas con KLEFS1. Aclaración importante: La presente página constituye una versión informativa y explicación en griego de las directrices internacionales. No constituye una traducción oficial en griego del documento científico y no sustituye la evaluación médica personalizada. ¿A qué síndrome se refieren las instrucciones?; Las instrucciones se refieren exclusivamente al Síndrome de Kleefstra tipo 1 (KLEFS1), el cual es causado por una alteración en la función del gen EHMT1. Esto es importante, porque en el pasado se había utilizado el término «síndrome de Kleefstra tipo 2» para un trastorno relacionado con el KMT2C. Los autores de la nueva guía señalan que, en la actualidad, está demostrado que ambas situaciones son distintas y, por lo tanto, estas recomendaciones se refieren a solo el KLEFS1, que está relacionado con el EHMT1. La frecuencia estimada de KLEFS1 se menciona en la directiva aproximadamente en 1 de cada 36 000 personas. ¿Por qué se necesitaban directrices específicas?; Hasta la fecha, gran parte del conocimiento sobre el síndrome de Kleefstra se encontraba disperso en publicaciones aisladas, series reducidas de pacientes y la experiencia de centros especializados. Esto hacía que el seguimiento de una persona con síndrome de Kleefstra pudiera variar considerablemente en función del país, el centro o incluso el médico que la atendiera. Las nuevas directrices se han elaborado con tres objetivos fundamentales: mejorar la calidad de la atención, crear una norma mínima común a nivel internacional en materia de seguimiento, y apoyar la toma de decisiones conjunta entre los profesionales sanitarios, las personas con síndrome de Kleefstra y sus familias. En su desarrollo participaron 43 profesionales y representantes de familias de 15 países, con especialidades que incluían genética clínica, pediatría, neurología, psiquiatría, psicología, cardiología, asesoramiento genético, logopedia e investigación. En el equipo también participaron activamente padres de personas con KLEFS1. Se realizó una búsqueda bibliográfica sistemática en las bases de datos PubMed, Embase, CINAHL y PsycINFO, y la búsqueda se actualizó hasta mayo de 2024. En total, se incluyeron 72 estudios en la revisión. Paralelamente, se organizaron grupos de debate con padres y una reunión internacional para alcanzar un consenso. Una importante salvedad científica Dado que el síndrome de Kleefstra es poco frecuente, muchos de los estudios disponibles son de pequeña envergadura o se refieren a casos aislados. Los propios autores reconocen que la calidad de la evidencia científica disponible es baja en varios aspectos.Por lo tanto, las 66 recomendaciones no se basan todas en grandes ensayos clínicos. Combinan la evidencia científica disponible con la experiencia de expertos internacionales y la experiencia de las propias familias.Es especialmente importante tener esto en cuenta cuando las directrices se refieren a intervenciones terapéuticas concretas. Las directrices más importantes de un vistazo Para una familia que acaba de recibir el diagnóstico, algunos de los aspectos más importantes son los siguientes: referencia a equipo de genética clínica, Inicio evaluación cardiológica, Inicio evaluación auditiva y oftalmológica, evaluación del lenguaje, la lengua y la comunicación, análisis oportuno del uso Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) cuando el habla no es suficiente para las necesidades diarias, seguimiento periódico de sueño, seguimiento de la del comportamiento y la salud mental, al menos una vez al año, seguimiento del crecimiento, el peso y la salud metabólica, investigación y gestión activas de la estreñimiento, y evaluación inmediata cuando aparece pérdida repentina de habilidades o cambio significativo en el comportamiento, el sueño o la funcionalidad. Por el contrario, algunos exámenes no se recomiendan como exámenes de rutina para todos. Por ejemplo, la resonancia magnética cerebral y el electroencefalograma se realizan cuando existen indicaciones clínicas específicas. A continuación se presentan en detalle las 66 recomendaciones. 1. Diagnóstico y pruebas genéticas El KLEFS1 es causado por la pérdida de su función normal EHMT1. Aproximadamente la mitad de los casos están relacionados con variantes patógenas dentro del propio gen, mientras que alrededor de la mitad se deben a cambios en el número de copias, principalmente deleciones de la región 9q34.3. También existen alteraciones genéticas estructurales más raras. ¿Qué sugieren las directrices? 1. Cuando un médico observa características que sugieren el síndrome de Kleefstra —o cuando los propios padres expresan preocupaciones fundadas sobre el desarrollo del niño— se debe realizar una evaluación adecuada y considerar la necesidad de pruebas genéticas. 2. En personas con sospecha clínica de Kleefstra, se recomienda como prueba genética inicial la secuenciación de genomas (GS) o, cuando esta no esté disponible, la secuenciación del exón (ES), preferiblemente como un análisis trío, es decir, con el análisis paralelo del niño y de ambos padres. Lo ideal es que el análisis permita detectar no solo cambios en la secuencia, sino también deleciones, duplicaciones y otras alteraciones estructurales. Si la exploración no arroja un diagnóstico, se recomienda un microarreglo cromosómico (CMA). Cuando el GS/ES no esté disponible como primera prueba, se puede realizar el CMA primero y seguir con GS/ES si es necesario. 3. Cualquier persona que tenga una variante patógena del EHMT1 o incluso variante de significado clínico incierto (VUS) Debe derivarse a un equipo de genética clínica para su evaluación, confirmación del diagnóstico y asesoramiento genético. 4. En personas con una deleción en 9q34.3, se recomienda realizar un estudio específico tanto a la propia persona como a sus padres para determinar si alguno de ellos es portador de una reordenación cromosómica equilibrada, lo cual podría influir en el riesgo de recurrencia en un embarazo posterior. 5. Si GS/ES y la micromatriz cromosómica son negativos pero la sospecha clínica sigue siendo fuerte, puede ser necesario un análisis más específico del EHMT1 para detectar eliminaciones o duplicaciones muy pequeñas que puedan haber pasado desapercibidas. 6. En personas con un cuadro muy característico pero un resultado genético no diagnóstico —incluyendo algunas VUS—, se pueden considerar pruebas adicionales, como el epifirma de metilación del ADN, o la participación en estudios de investigación. ¿Qué significa esto en la práctica para la familia? El diagnóstico genético no debe terminar con la recepción de un resultado de laboratorio. La familia debe tener la oportunidad de discutir: ¿qué se encontró exactamente?, ¿Qué tan segura es el diagnóstico?, qué significa para esa persona en concreto, si se necesita control parental, cuál es el riesgo de reaparición, y qué opciones reproductivas existen. 2. Comportamiento y salud mental La salud mental se ha convertido en un aspecto fundamental del seguimiento de Kleefstra. En la revisión utilizada para las guías, la frecuencia total de por vida de los problemas de salud mental y de comportamiento se estimó en aproximadamente 74%. Los problemas de conducta suelen aparecer ya en la infancia, mientras que los trastornos psiquiátricos se vuelven más frecuentes durante la adolescencia y la edad adulta. ¿Qué sugieren las directrices? 7. El comportamiento y la salud mental deben evaluarse durante el diagnóstico y al menos una vez al año a partir de entonces. La evaluación debe tener en cuenta: cualesquier medicamentos, problemas de salud asociados, cambios en el comportamiento, y el apoyo o tratamiento que la persona ya está recibiendo. 8. Cuando se detecten dificultades importantes de comportamiento o de salud mental, se debe derivar al paciente a los profesionales adecuados, por ejemplo, para la evaluación del autismo, la intervención conductual o el tratamiento farmacológico, cuando este sea adecuado. 9. Cuando hay síntomas que afectan sustancialmente la vida diaria, el autocuidado, las relaciones sociales, la escuela o el trabajo, se recomienda la derivación activa a un psiquiatra o psicólogo. 10. Para los comportamientos que generan dificultades, el primer enfoque debe ser personalizado y basarse en la comprensión de la función y de las posibles causas del comportamiento. 11. Una La aparición repentina de una nueva conducta o de síntomas psiquiátricos, o un cambio significativo en los síntomas preexistentes, no debe ignorarse.. Se requiere investigación activa y, cuando sea necesario, tratamiento. Tiene especial importancia excluir también causas físicas que puedan empeorar el comportamiento o el estado mental, como problemas endocrinos, déficits vitamínicos, dolor o estreñimiento. 3. Pérdida de habilidades – regresión Uno de los nuevos elementos más importantes de las directrices es que la pérdida de habilidades ya adquiridas (regresión) se reconoce oficialmente como un problema importante en Kleefstra. Se han descrito episodios de una disminución significativa de la funcionalidad, sobre todo en la adolescencia y en la edad adulta. Las frecuencias indicadas en los estudios publicados varían considerablemente, desde aproximadamente 11% hasta 50%. Pueden verse afectados: el habla y la comunicación, las habilidades motrices, las capacidades cognitivas, la función social y emocional, la autonomía y otras habilidades de la vida cotidiana. En algunos casos, van precedidos de graves problemas de sueño o importantes factores estresantes físicos o psicológicos. ¿Qué sugieren las directrices? 12. Toda persona con una pérdida de capacidades, ya sea probable o confirmada, debe ser derivada inmediatamente a un especialista con experiencia, como un psiquiatra, un neurólogo o un pediatra, para que realice un estudio exhaustivo de la causa y le prescriba el tratamiento adecuado. 13. Es importante utilizar herramientas estandarizadas de evaluación de la funcionalidad adaptativa para registrar de forma objetiva los cambios y su evolución. 14. La directriz indica que, en casos de episodios de regresión nuevos o recurrentes, un psiquiatra puede considerar el uso de olanzapina, sobre todo cuando coexisten psicosis e insomnio grave. La posible catatonia requiere un enfoque terapéutico diferente. Esta recomendación No constituye una indicación para que la familia inicie el tratamiento con un medicamento. y el tratamiento debe ser prescrito y supervisado por un médico especialista. 15. En caso de regresión, también se recomienda ponerse en contacto con un centro especializado en el síndrome de Kleefstra, tanto para gestionar la situación como para recopilar más datos. Una pérdida repentina del habla, de las habilidades motoras, de la autonomía o del interés por el entorno No debe atribuirse automáticamente al síndrome. Se deben investigar posibles causas neurológicas, psiquiátricas y físicas. 4. Seguimiento neurológico y epilepsia Se ha informado de epilepsia en aproximadamente 10%–44% de las personas con KLEFS1. La edad de inicio y el tipo de crisis varían considerablemente. ¿Es necesario que todos se hagan una resonancia magnética cerebral?; No. Aunque se han descrito anomalías en las pruebas de imagen cerebral en varias personas, las directrices indican que No hay indicación de realizar una resonancia magnética cerebral como prueba de rutina en todas las personas con síndrome de Kleefstra.. Las recomendaciones 16. Se debe considerar la realización de una resonancia magnética cerebral cuando existan indicios clínicos específicos, en particular: crisis epilépticas focales, hallazgos focales en el EEG, regresión en el desarrollo/pérdida de habilidades, aparición aguda de psicosis o catatonia. 17. Puede ser necesario repetir la resonancia magnética cuando se observan hallazgos significativos en la primera exploración o cuando aparecen nuevos cambios clínicos. ¿Es necesario que todos se hagan un EEG?; También no. 18. Cuando se produzcan episodios que puedan indicar crisis epilépticas o se diagnostique epilepsia por primera vez, se debe derivar al paciente a un neurólogo o a un especialista en epilepsia. 19. Se recomienda realizar un EEG cuando: si se sospecha que se trata de convulsiones o de un ataque epiléptico, o se produce un retroceso en el desarrollo. Lo ideal es que el registro incluya video, vigilia y sueño. Puede ser necesario un nuevo EEG si cambia el tipo de episodios o aumentan significativamente las crisis. 20. La suspensión del tratamiento antiepiléptico debe realizarse de acuerdo con las directrices neurológicas habituales y de forma individualizada. En la epilepsia grave o de difícil control puede ser necesaria una mayor duración del tratamiento. 5. Sueño Los trastornos del sueño son muy frecuentes. En los datos combinados para la guía aparecen en aproximadamente 55% de las personas con KLEFS1. Con mayor frecuencia se comunican dificultad para iniciar el sueño y despertares frecuentes o prolongados. La apnea del sueño se presenta en un porcentaje menor. Particularmente importante es que Un empeoramiento repentino y grave del sueño puede en algunos casos preceder a un episodio de regresión. ¿Qué sugieren las directrices? 21. El sueño debe discutirse y evaluarse regularmente en todas las edades. Se pueden utilizar herramientas prácticas, como un diario de sueño. 22. Se recomienda una buena higiene del sueño y la adaptación de la rutina diaria y nocturna a las necesidades sensoriales de la persona. 23. Cuando hay un problema de sueño se deben buscar posibles: somáticos, psiquiátricos, sociales, ambientales factores. Pueden coexistir, por ejemplo, estreñimiento, reflujo gastroesofágico, apnea del sueño, ansiedad u otro trastorno mental. 24. Cuando se informa de un sueño persistentemente malo, debe considerarse la derivación temprana a un especialista en sueño. 25. Las familias y los profesionales deben saber que se han descrito reacciones paradójicas a los medicamentos utilizados para dormir, incluidas las benzodiazepinas y, en algunos casos, la melatonina. Se desincentiva su uso sin orientación profesional. 26. Desde la adolescencia en adelante, una cambio agudo y grave en el patrón de sueño debe tratarse con especial cuidado y evaluarse también como un posible elemento temprano de regresión. 6. Audición Puede tratarse de una hipoacusia conductiva, neurosensorial o mixta. Las otitis frecuentes y la acumulación de cerumen también pueden empeorar la audición. ¿Qué sugieren las directrices? 27. Control audiológico: durante el diagnóstico, cada año hasta la edad de 6 años, A continuación cada dos años hasta la pubertad temprana. El control puede realizarse con más frecuencia si hay síntomas o preocupación por parte de la familia. También deben tenerse en cuenta las posibles perturbaciones procesamiento auditivo central. 28. En los adultos, la audición debe ser vigilada de acuerdo con las recomendaciones para personas con discapacidad intelectual. 29. Se debe prevenir la acumulación excesiva de cerumen en el oído. 30. La otitis media y el líquido en el oído medio deben tratarse a tiempo, especialmente en las edades críticas para el desarrollo del habla. 31. Las intervenciones para la audición y la visión deben adaptarse: en la edad de desarrollo, al grado de la dificultad sensorial, en el comportamiento, en los trastornos del procesamiento sensorial, y en la posible intolerancia al tacto o a las exploraciones. 7. Visión En el síndrome de Kleefstra se observan con frecuencia anomalías de la refracción, especialmente hipermetropía, así como estrabismo. La nueva directiva también destaca la importancia de trastorno visual cortical - Cerebral Visual Impairment (CVI), la cual puede no ser fácil de reconocer. Las recomendaciones 32. Se debe realizar una evaluación oftalmológica durante el diagnóstico y cada vez que la persona o la familia expresa preocupaciones. Se debe prestar especial atención a: estrabismo, anomalías refractivas y en particular la hipermetropía, posible CVI. 33. La agudeza visual debe controlarse regularmente de acuerdo con los protocolos locales, prestando especial atención al estrabismo en niños menores de 6 años. 34. Cuando existen problemas de visión, estos deben abordarse adecuadamente y, si es necesario, deben intervenir especialistas en rehabilitación de baja visión, terapeutas ocupacionales u otros profesionales que puedan proponer adaptaciones y tecnologías de asistencia. 8. Habla, lenguaje y comunicación La comunicación constituye uno de los sectores de apoyo más importantes en KLEFS1. Las capacidades varían mucho entre los individuos. Según los datos analizados para la directiva, aproximadamente 65% de las personas de 3 años o más eran capaces de formar frases, mientras que casi todos los participantes verbales en los estudios pertinentes presentaban alguna forma de trastorno del habla. ¿Qué sugieren las directrices? 35. La evaluación del habla y del lenguaje debe realizarse: durante el diagnóstico, y al menos una vez al año hasta la edad de 12 años. 36. En la adolescencia y la edad adulta la evaluación se repite cuando es necesario, p. ej., una nueva preocupación o tras un episodio de regresión. 37. Cuando el habla no cubre todas las necesidades comunicativas diarias, se debe realizar una evaluación para Comunicación Aumentativa y Alternativa – Augmentative and Alternative Communication (AAC). 38. La intervención terapéutica debe adaptarse al perfil específico del habla y del lenguaje y puede incluir: logopedia, AAC, significados, gestos, otras formas adecuadas de comunicación. 39. El sistema CAA debe adaptarse a las capacidades cognitivas, visuales, auditivas y sensoriales de cada individuo, así como a cualquier condición neurodesarrollativa asociada. Las instrucciones son claras en cuanto a que la AAC no impide el desarrollo del habla. Por el contrario, puede ofrecer a un niño o a un adulto un resulta 9. Corazón El síndrome de Kleefstra puede ir acompañado de cardiopatías congénitas, así como de trastornos del ritmo cardíaco, los cuales parecen requerir especial atención a partir de la adolescencia y la vida adulta. ¿Qué sugieren las directrices? 40. Durante el diagnóstico se debe realizar evaluación cardiológica, que incluye: ecocardiograma — o resonancia magnética cardíaca cuando esté indicado y disponible — para la evaluación de problemas anatómicos, y electrocardiograma (ECG) para detectar alteraciones del ritmo. 41. Cuando se va a iniciar un nuevo medicamento con posibles efectos cardíacos —por ejemplo, ciertos fármacos psiquiátricos, neurológicos o procinéticos—, se sugiere consultar con un cardiólogo. 42. Cualquier cardiopatía congénita o arritmia se trata de acuerdo con los protocolos cardiológicos habituales. 43. Las directrices recomiendan un umbral bajo para la realización de un ECG y, a partir de los 18 años, un ECG cada año en todas las personas con KLEFS1. 44. Un ECG patológico o síntomas cardiorrespiratorios nuevos o empeorados requieren una evaluación cardiológica inmediata. 45. Ante la aparición de nuevos síntomas cardiorrespiratorios o incluso ante un empeoramiento inexplicable de la función cognitiva, el estado de ánimo o la funcionalidad general, puede ser necesario repetir la imagen cardiaca, el ECG o un registro prolongado del ritmo cardiaco. 10. Desarrollo, peso y salud metabólica El KLEFS1 se ha asociado con talla baja en una parte de los individuos, menor perímetro cefálico y especialmente con mayor riesgo de sobrepeso y obesidad. El control del peso y de la salud metabólica adquiere especial importancia a medida que aumenta la edad. Las recomendaciones 46. En la infancia y la adolescencia: medición periódica de peso y altura, evaluación con curvas de crecimiento adecuadas, medición del perímetro cefálico al menos hasta la edad de 3 años. En la vida adulta: peso, perímetro de la cintura, IMC, deben ser evaluados al menos una vez al año o con mayor frecuencia siempre que exista indicación clínica. 47. En la talla baja o el sobrepeso/obesidad se deben investigar posibles causas tratables según las guías médicas habituales, como trastornos tiroideos u otras causas endocrinológicas. 48. Se debe fomentar: actividad física regular, dieta equilibrada, y, cuando sea necesario, colaboración con un dietista o nutricionista. Esto es especialmente importante cuando ya existe obesidad o cuando se utilizan psicofármacos que pueden aumentar el peso. 49. El funcionamiento de tiroideo Debe evaluarse, como mínimo, al inicio de la adolescencia y cuando existan indicios pertinentes. En adolescentes y adultos también debe haber seguimiento para prediabetes o diabetes según los protocolos habituales. 50. La salud y la densidad ósea deben evaluarse al inicio de la pubertad y cuando se producen fracturas múltiples o inexplicables. La guía también señala que se puede considerar la administración de suplementos de vitamina D, especialmente cuando la exposición al sol es limitada. Estreñimiento El estreñimiento no se aborda en las nuevas directrices como un síntoma secundario o insignificante. Aparece aproximadamente en los mitad de personas con KLEFS1 y puede aparecer a cualquier edad. En algunas personas puede ser grave y afectar al sueño, al comportamiento, al estado anímico y a la calidad de vida. Las recomendaciones 51. La probabilidad de estreñimiento debe evaluarse a todas las edades, con una historia clínica y exploración física adecuadas y, cuando sea necesario, un examen más específico. 52. Los profesionales de la salud deben preguntar activamente sobre la aparición o el empeoramiento del estreñimiento, incluso cuando este se presente de forma inusual. Esto es especialmente importante cuando existe simultáneamente: empeoramiento del comportamiento, problemas de sueño, o un cambio en el estado anímico. 53. Cuando hay signos alarmantes se deben buscar otras posibles causas. La guía menciona entre otras cosas la verificación TSH y fT4 para la función tiroidea. 54. Para la prevención y el tratamiento se recomiendan, cuando proceda: líquidos suficientes, fibra vegetal, actividad física, hábitos higiénicos en el baño. 55. El tratamiento farmacológico del estreñimiento debe seguir los protocolos habituales, prestando especial atención a cualquier riesgo de aspiración. 56. Si el estreñimiento persiste a pesar del tratamiento sistemático, se recomienda acudir a un gastroenterólogo. 12. Apoyo a la persona y a la familia Un aspecto especialmente importante de las nuevas directrices es que la atención no se limita a los exámenes médicos. Las últimas diez recomendaciones se refieren directamente a la familia, la información, el apoyo psicológico, el acceso a los servicios y la continuidad de la atención. Las recomendaciones 57. Después del diagnóstico se debe proporcionar información oportuna, clara, honesta y comprensible sobre: la causa del síndrome, las pruebas adecuadas y el seguimiento, y la evolución natural de la situación. 58. La información debe adaptarse a las necesidades, inquietudes, preferencias y capacidades de gestión de cada familia. Deben ofrecerse citas posteriores para que sea posible abordar las nuevas dudas que puedan surgir con el paso del tiempo. 59. Las familias deben recibir información sobre: organizaciones de pacientes, grupos de apoyo mutuo, servicios de consultoría, y fuentes de información confiables. 60. Se debe investigar el bienestar emocional del individuo y de la familia en cada contacto con los servicios de salud. La directiva menciona explícitamente no solo a los padres sino también a los hermanos y los abuelos. 61. Los profesionales de la salud deben, cuando sea necesario, solicitar asesoramiento a expertos y centros especializados en Kleefstra. 62. Los profesionales deben estar abiertos a la información que aportan a la cita la propia persona, la familia o las personas que la apoyan. Esto constituye un reconocimiento especialmente importante de conocimiento empírico de las familias en un síndrome tan raro. 63. Las familias deben ser informadas, siempre que sea posible, sobre las oportunidades de participar en: registros de pacientes, bases de datos de investigación, y estudios longitudinales de la evolución del síndrome (estudios de historia natural). 64. Deben recibir apoyo para acceder a los servicios disponibles, como: apoyo financiero, recursos educativos, servicios de discapacidad, servicios de respiro para cuidadorescuidado de relevo). 65. El diseño de la transición de los servicios pediátricos a los de adultos debe comenzar preventivamente ya desde mediados de la adolescencia. 66. Siempre que sea posible, las personas con Kleefstra y sus familias deben conectarse con equipo interdisciplinario o clínica especializada y/o un coordinador de cuidados. 13. Lista de verificación práctica de seguimiento Las 66 recomendaciones se pueden resumir en un marco práctico más sencillo. Durante el diagnóstico Examinar u organizar, según corresponda: genética clínica y asesoramiento genético, evaluación de la conducta y la salud mental, examen cardiológico con ecocardiograma y ECG, control alcoholemia, examen oftalmológico, evaluación del habla, el lenguaje y la comunicación, evaluación del desarrollo y la nutrición, control de estreñimiento y otros problemas actuales, evaluación del sueño. La resonancia magnética cerebral y el EEG no se solicitan automáticamente debido al diagnóstico.· se realizan cuando existen las indicaciones clínicas pertinentes. Durante la infancia Se necesita especial énfasis en: desarrollo y habilidades motoras, discurso y comunicación, CAA cuando sea necesario, audición, visión, sueño, comportamiento, estreñimiento, altura y peso. Frecuencias específicas mencionadas en las instrucciones Discurso/lenguaje: al menos una evaluación anual hasta los 12 años. Audición: anualmente hasta los 6 años y luego cada dos años hasta la pubertad temprana. Perímetro cefálico: regularmente al menos hasta los 3 años. Comportamiento/salud mental: al menos una vez al año. Durante la adolescencia La adolescencia es un periodo en el que se requiere una mayor atención a: cambios significativos en el sueño, nuevos síntomas psiquiátricos o conductuales, pérdida de habilidades, peso y salud metabólica, tiroides, salud ósea, y el diseño de la transición a los servicios para adultos. Un insomnio severo repentino tras el inicio de la pubertad no debe tratarse simplemente como un «problema de sueño», ya que en algunas personas se ha observado antes de un episodio de regresión. En la edad adulta La vigilancia no se detiene cuando termina la infancia. Las instrucciones hacen especial hincapié en: en la salud mental, ante la posible pérdida de habilidades, en el sueño, en la comunicación, en la salud cardíaca, en el peso y en el metabolismo, en el estreñimiento, en el oído y la vista, y en la mantenimiento de la funcionalidad y de la calidad de vida. De los 18 años y después se recomienda un ECG anual para el control de las alteraciones del ritmo cardíaco. En los adultos también se recomienda una evaluación anual del peso, el IMC y el perímetro de la cintura, como mínimo. ¿Cuándo se necesita una evaluación médica más inmediata?; Se requiere especial atención cuando aparezca un cambio nuevo o importante como: pérdida de habilidades ya adquiridas, disminución repentina y significativa del habla o de la comunicación, cambio significativo en la movilidad o en el autocuidado, insomnio agudo y grave, cambio repentino y significativo en el comportamiento o el estado mental, posibles crisis epilépticas o cambio significativo de una epilepsia ya conocida, nuevos síntomas cardiorrespiratorios, estreñimiento grave o persistente. Las directrices subrayan repetidamente que Los nuevos cambios no deben considerarse automáticamente parte de Kleefstra sin una investigación.. ¿Qué cambian en la práctica estas directrices?; El cambio más importante no es que se proponga una nueva prueba específica. Es que por primera vez el síndrome de Kleefstra se aborda a través de un modelo de atención organizado y de por vida. El seguimiento ya no se limita únicamente al retraso en el desarrollo o al diagnóstico genético. Se reconocen oficialmente problemas que las familias llevaban años señalando, como: los trastornos graves del sueño, la pérdida de habilidades, los cambios en la salud mental, el estreñimiento, la necesidad de comunicación alternativa, las dificultades en la vida adulta, y la carga de toda la familia. Al mismo tiempo, las directrices intentan prevenir también realización excesiva de pruebas sin indicación clínica. Una persona con Kleefstra no necesita todas las pruebas posibles simplemente por tener el diagnóstico. El seguimiento debe ser organizado pero también individualizado. La familia como parte del equipo de atención Uno de los mensajes más importantes del documento es que la familia no es tratada simplemente como un receptor de instrucciones. La experiencia de los padres y cuidadores se considera una fuente importante de información. Se pide a los profesionales de la salud que: escuchar las observaciones de la familia, que tomen muy en serio los cambios que la familia observa, dar información clara y sincera, reconocer la incertidumbre cuando esta existe, y volver a la conversación a medida que el niño crece y las necesidades cambian. Las directrices señalan también que el cuidado de una persona con una enfermedad genética rara puede afectar a la salud mental y emocional de toda la familia y que el apoyo debe dirigirse, cuando sea necesario, a padres, hermanos y abuelos. Participación en la investigación Las nuevas directrices también reconocen la importancia de la participación de las familias en la investigación. Siempre que sea posible, se recomienda que se les informe sobre: registros de personas con Kleefstra, estudios de recogida de datos clínicos, y estudios longitudinales sobre la evolución del síndrome. Tales estudios ayudan a comprender mejor cómo cambia el KLEFS1 con la edad y a crear las herramientas adecuadas para futuros ensayos clínicos. Qué no son estas instrucciones Las directrices: no significвают que todas las personas con Kleefstra vayan a presentar todos los problemas mencionados, no predicen el curso de un niño en específico, no reemplazan el juicio clínico, no constituyen un plan de tratamiento personalizado, y no indican que cada examen deba realizarse a todas las personas. El KLEFS1 se caracteriza por una gran heterogeneidad clínica. El seguimiento debe adaptarse siempre a la edad, al hallazgo genético, al cuadro clínico, a las necesidades y a las capacidades de cada individuo en particular. ¿Se volverán a actualizar las instrucciones?; Sí. El equipo internacional que desarrolló las directrices ha previsto su revisión cada cinco años. Si entretanto surgen nuevos datos científicos que afecten a alguna recomendación, se realizará una nueva revisión sistemática y se propondrán los cambios necesarios. Esto es especialmente importante para un campo como el de Kleefstra, donde el conocimiento sobre la evolución natural, los biomarcadores y los posibles enfoques terapéuticos futuros está evolucionando rápidamente. El diagnóstico del síndrome de Kleefstra no debe significar que una familia se quede sola buscando información o que cada profesional de la salud siga un enfoque diferente. A partir de 2026 existe por primera vez un marco de atención acordado internacionalmente para el KLEFS1. Las 66 recomendaciones ponen de relieve que la buena atención debe ser: de por vida, interdisciplinaria, preventiva, personalizada y orientada tanto a la propia persona como a su familia. Y tal vez lo más importante: cuando algo cambia —en el sueño, en el comportamiento, en la comunicación, en las habilidades o en la funcionalidad general— el cambio vale la pena investigarse y no debe atribuirse simplemente al diagnóstico de Kleefstra. La completa directriz científica Bouman A, Gaasterland CMW, Sloof-Enthoven C, et al.Guía clínica internacional basada en la evidencia para el síndrome de Kleefstra.Genetics in Medicine. 2026;28:102070.DOI: 10.1016/j.gim.2026.102070.La directiva se desarrolló en el marco de la cooperación internacional y del Red Europea de Referencia para Discapacidad Intelectual, Telesalud, Autismo y Anomalías Congénitas (ERN ITHACA). Última actualización de esta página: agosto de 2026. La presente página constituye una presentación informativa en griego de las directrices internacionales y no una traducción oficial de las mismas. La información no sustituye el consejo médico personalizado ni el seguimiento por parte de los profesionales sanitarios adecuados.